Introducción.
Antes de comenzar a
hablar sobre como diseñar una evaluación, nos parece interesante preguntarnos ¿Qué es evaluar? Evaluar según la RAE es
señalar el valor de algo. Este concepto está muy lejos de lo que se nos está
inculcando ahora como la respuesta a esa pregunta, evaluar es mucho más que
medir los conocimientos evaluar es obtener información acerca de los avances de
los estudiantes para así poder ayudar de mejor manera a que ellos aprendan.
Una vez teniendo
claro el concepto de evaluación podemos comenzar a trabajar en las
herramientas para llevarla a cabo. Durante este proceso debemos tener en cuenta
siempre algunos puntos, siendo el más importante el ¿Para qué evaluar?
Evaluaremos para castigar, medir o incluso simplemente perjudicar a un
estudiante problemático o más bien, evaluaremos para innovar y crear nuevas
expectativas a nuestros alumnos.
Finalmente, y antes
de que comiencen la lectura del material que hemos preparado para ustedes. Los
invitamos a leer y reflexionar sobre la siguiente frase:
“Mientras el fin de la evaluación siga siendo
sólo medir, calificar, comparar, clasificar, seleccionar, jerarquizar…, poco se
podrá transformar a través de ella. Si se convierte en un proceso de diálogo (entre
profesor y alumnos, entre padres y profesores, entre los mismos docentes…), de
comprensión holística y rigurosa sobre la práctica, podrá servir para el
aprendizaje y la mejora del quehacer educativo que realizan los profesores y las
escuelas. Digo esto porque hay que acabar con la costumbre de que el único
evaluado en el sistema educativo sea el alumno.”
-Miguel Santos Guerra
Ubicación
paradigmática y conceptual.
Toda evaluación, sin importar el
nivel de complejidad contenido en ella, está sujeta a la subjetividad del
concepto de evaluación del ente evaluador. Así como también, a sus conceptos de
aprendizaje, sociedad y los fines a los que la educación sirve. Es debido a
esto, que antes de intentar explicar en qué consiste el acto educativo se
vuelve menester, definir la metodología a utilizarse y bajo qué criterios serán
analizados y socializados éstos.
Es debido a esto, que en un afán de
dar coherencia a los distintos enfoques bajo los cuales puede estar construido
el instrumento de evaluación, que se proponen algunas estrategias, para ubicar
conceptualmente el fenómeno. Estas estrategias son:
1.
Analizar la misión y la
visión de la institución.
2.
Identificar los roles
correspondientes al docente, estudiante, escuela y sociedad dentro del proyecto
educativo.
3.
Reconocer la naturaleza
de los objetivos abarcados dentro del plan de estudios.
4.
Analizar las acepciones
conceptuales detalladas en los perfiles de ingreso y egreso propuestos en el
Currículum.
5.
En última instancia, de
ser necesario, es preciso revisar las estrategias y acciones detalladas en
torno a la enseñanza.
Tomando
en cuenta esto, se podrá ubicar la perspectiva curricular bajo la cual se
llevara a cabo la evaluación.
Otro
aspecto que no se debe sobrevalorar es el que nos da una visión conceptual de
calidad. Ya que no es lo mismo hablar de educación bajo enfoques positivistas –
humanistas, que hablar en términos cuantitativos. Es por esto que los
evaluadores deben tener claro su concepto de calidad. De entre las muchas
definiciones existentes del término “calidad”, es el enfoque Harvey y Green.
Estos
autores dicen que la calidad se presenta en cinco corrientes: Calidad como
fenómeno excepcional, calidad como perfección o coherencia, calidad como ajuste
a un propósito, calidad como relación costo-beneficio y calidad como
transformación.
Un
evaluador debe, considerar las distintas expresiones de calidad para lo cual es
conveniente asumir una posición pragmática que permita emplear por separado
varios criterios o bien, tener una actitud conciliadora intentando generar
relaciones de coherencia e integralidad entre los componentes del sistema.
En busca de un contexto.
Muchos de los problemas que existen
en el proceso de enseñanza – aprendizaje se desprenden de los múltiples
contextos que caracterizan al nivel en el cual se trabaja. Si a este contexto
le sumamos la diversidad existente en un ambiente pluriversal como el de un
colegio, en el cual se mezclan distintas ideologías de toda índole. Vemos la
necesidad de lograr un consenso entre las ideas, para así poder comprender los
alcances de este fenómeno.
En base a esto es fácil comprender
la forma en que cada grupo de estudiantes y profesores muestran muchas
variables, las cuales explican su práctica educativa. Es por esto que antes de realizar una
evaluación se debe contar con información sobre el grupo en el cual se trabaja,
esta información la podemos individualizar como:
-
Perfil de ingreso, es
importante hacer hincapié en su origen geográfico y cultural, su estrato social
y económico y su personalidad. Además de tener nociones de su desempeño
académico mostrado hasta ese momento.
-
Identificar el tipo de
escuela de procedencia, ya que es muy necesario saber la perspectiva pedagógica
bajo la cual está sustentada su formación previa.
-
Identificar claramente
los estilos de aprendizaje tanto del estudiante, como del grupo en general.
-
Hacer un diagnóstico de
los hábitos de estudio que posee el estudiante.
-
Conocer la forma en la
cual los otros profesores abordan la materia.
Ninguna
evaluación debe realizarse fuera de los márgenes bajo los cuales se rige la
institución.
Objetivos a tener en cuenta al evaluar.
La educación en general puede estar
orientada hacia distintos puntos, dependiendo de a qué resultados se está
apuntando. Es por esto, que antes de evaluar se deben contestar las siguientes
preguntas:
-
¿Para qué evaluar? Nos
dice a qué apunta la evaluación.
-
¿A quién van dirigidos
los resultados de la evaluación? Clarificar quienes van a ser los receptores de
la información obtenida en la evaluación.
-
¿Qué evaluar? Tomando
en cuenta el para qué evaluamos, debemos buscar un conjunto de ítems que nos
permita obtener información fidedigna.
-
¿Con qué nivel de
profundidad? Aquí se define cual es el alcance que va a tener la evaluación.
Una vez
respuestas estas preguntas, podremos pasar a ver el cómo, cuándo y dónde
evaluar. Debemos dejar en claro que el objetivo de la evaluación es y será
siempre el de aportar elementos para saber bajo qué condiciones se están
llevando a cabo los procesos educativos.
Eligiendo la estructura a utilizar.
- Exploratorias: Caracterización de una variable.
- Descriptivas: Estudio de una variable en una constante.
- Correlaciónales: Relación e interacción entre dos o más variables.
- Explicativas: Asociación.
Eligiendo la estructura a utilizar.
Existe una variada gama de
estructuras de evaluación, por lo cual es necesario tener claro a que se está
apuntando al evaluar. En este texto nos hemos centrado en el modelo
contexto-entrada-proceso-salida. Siendo la entrada los “insumos” a utilizarse y
la salida el “producto”.
Evaluación con base en el producto:
llamaremos evaluación con base en el producto a la evaluación que está enfocada
en la obtención de resultados, más que en lograr un real aprendizaje en los
estudiantes. Al estar apuntada a los resultados y ser estrictamente
cuantitativa es una muy buena herramienta para fines estadísticos, pero no
ayuda mucho a la hora de ver los procesos de los alumnos.
Evaluación con base en el proceso: también
es llamada evaluación formativa. Al utilizarse durante el proceso, facilita la
detección de fallas y tiene como función primordial ir orientando el proceso
enseñanza-aprendizaje ayudando a dar retroalimentación a los estudiantes.
Es importante destacar, que en los
dos casos anteriormente nombrados es muy importante las condiciones iniciales.
Ya que son ellos los que determinan los pasos a seguir para lograr guiar de
buena manera a los estudiantes.
Finalmente, nos es importante
destacar (y repetir) que siempre antes de cualquier proceso evaluativo es
necesario hacerse la siguiente pregunta:
¿Para
qué evaluar?
Los
evaluadores y el ambiente de la evaluación.
El
evaluador siempre debe ser apoyado por un experto con la finalidad de no caer
en ambigüedades e imprecisiones, cuyo experto es quien da una visión más amplia
y prospectiva del proceso educativo. Al no efectuarse las evaluaciones bajo
esta condicionante se genera interpretaciones erradas que conllevan a al caos.
En
cuanto al ambiente donde se ejerce la evaluación, se debe tener en claro que
este es cambiante y por ello se debe prestar atención a los tiempos y formas de
aplicar la evaluación, ya que a modo de ejemplo no es lo mismo evaluar el
desempeño de alumnos y docentes después de concluir un semestre a que se
aplique cuatro meses después de haber finalizado este.
Instrumentos de
evaluación y temas afines.
Unos
de los desafíos del evaluador es como interrogar fidedignamente la realidad. Los
resultados de muchos trabajos de evaluación fracasan por no saber interpretar
lo que realmente interesa del fenómeno, también debemos tener en cuenta que no
existe ningún instrumento que mida el cien por ciento lo que dice medir. Por lo
cual daremos a conocer algunas recomendaciones para logran un mayor control de
las estrategias y acciones sobre este campo.
En
primer lugar se debe considerar que los instrumentos deben orientarse a medir o
valorar, siempre obedeciendo al referente pragmático en que se encuentre inmerso,
por lo cual se deberá establecer dimensiones cuantitativas y cualitativas en
donde se defina el grado de intensidad y la dirección con el cual se abordaran,
para lo cual se dan estas opciones:
- Exploratorias: Caracterización de una variable.
- Descriptivas: Estudio de una variable en una constante.
- Correlaciónales: Relación e interacción entre dos o más variables.
- Explicativas: Asociación.
Con
el objetivo de orientar al administrador educativo, se dará a conocer categorías,
dimensiones e indicadores para la evaluación de docentes y alumnos.
Categorías.
Son
los conceptos generales que nos permiten identificar las características o
propiedades fundamentales del objeto a evaluar.
Ejemplo:
Profesionalismo docente, rendimiento académico de los educandos, proceso
enseñanza aprendizaje, calidad del proceso administrativo, entorno social,
formación de egresados.
Dimensiones.
Son
los componentes que pueden integrar a cada categoría.
Ejemplos:
- Docentes: Curriculum académico, aptitud social y personal, opinión de los alumnos, nivel de actualización, habilidades para la docencia, practica educativa, entre otros.
- Alumnos: Nivel de habilidades para las ciencias, nivel de capacidades, perfil psicoeducativo, nivel de estilos de aprendizaje, entre otros.
- En ambos casos: Compromiso institucional, nivel de empatía y organización productiva, entre otros.
Indicadores.
Son
las características distintivas del objeto de estudio, que a partir de ellas se
obtienen los datos necesarios para la evaluación. Expresan la operación de las
variables contenidas en la evaluación y son estos los que construyen los
instrumentos de medición.
También
existe una estrategia eficaz en la práctica, que es la de elaborar una matriz
de evaluación, la cual se construye en base a las categorías, dimensiones e
indicadores.
Categoría: Profesionalismo Docente.
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Dimensión: Practica Educativa.
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Tipo de Evaluación: Diagnostica,
formativa o sumativa.
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Indicador
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Tipo de variable
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Definición conceptual
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Definición operativa
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Nivel de medición
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Tipo de estudio
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Criterio de apreciación
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Técnica de evaluación
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Manejo de datos
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Supervisión de tareas didácticas y
practicas pedagógicas.
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Ya
seleccionadas las categorías, dimensiones e indicadores, se debe elegir el instrumento
que alcance amplios niveles de confiabilidad y validez en los resultados, un
ejemplo de esto es la existencia de una gran cantidad de test, pruebas,
cuestionarios, etc. que reúnen estas condiciones. Existe un practica para
lograr buenos resultados, que consiste en aplicar el instrumento a un grupo
reducido de personas pudiendo detectar cualquier falla, para luego corregirlo y
volviéndolo a aplicar, luego de la obtención final de los resultados y si estos
cumplen con el objetivo de la evaluación, se procederá a aplicarlo a los demás
grupos o población.
Los sujetos de evaluación.
Cuando
se tienen claros los propósitos de la evaluación se esta en condiciones de
identificar al sujeto a evaluar, ya que serán los informantes clave y depende
de ellos el éxito del proceso evaluativo. Hay ocasiones en donde el evaluador debe
adecuarse a los resultados, pero esto no significa que se este errando. Estos
son algunos casos donde esta estrategia es válida:
- Al evaluar el desempeño académico del docente: Aquí se seleccionan a los alumnos regulares, ya que estos son los que mejor conocen y valoran el desempeño.
- Al evaluar didácticamente una actividad práctica: Se selecciona a los educando que siguen todas las indicaciones y finalizaron el proceso.
- Al evaluar el nivel de aprovechamiento académico de los educandos: Se analiza las calificaciones, bitácoras de clase, reportes de prácticas, tareas, etc. solo de los que tuvieron un cien porciento de asistencia y participación.
- En estudios de casos: Se evalúa la causa de reprobación o éxito académico, aquí se consideran a los educandos que hayan reprobado o que hayan obtenido excelentes calificaciones.
También
se recomienda, una vez seleccionados a los educando que se le aplicara la
evaluación, elegir uno al azar, para observar cómo influye en el resultado.
Comentarios finales.
Comentarios finales.
Para el logro de un buen resultado y aplicación de
cualquier diseño de evaluación dentro del aula, el evaluador debe conocer en su
totalidad el concepto de evaluación y manejar el conocimiento necesario para
saber cómo diseñar una herramienta que este situada dentro del contexto
existente, para una buena ejecución este tiene que ser asesorado por un
experto, con el objetivo de no caer en errores y ambigüedades
También
debe tener en consideración que el contexto está en constante cambio y que es
heterogéneo, por consiguiente este deberá crear o modificar las herramientas
para que siempre se logre captar lo que se busca en la evaluación y mantener la
motivación de los educandos, ya que al enfrentarlos a variadas formas de
evaluación también podemos evaluar su estilo de aprendizaje y así ayudar a
desarrollar sus distintas capacidades.
Además
de lo anterior, el docente debe tener la capacidad (y los medios) para evaluar
su propio desempeño, pues así podrá corregir posibles errores que le estén llevando
a cometer malas prácticas evaluativas y educativas en general.
Bibliografía.
Bibliografía.
Christin, A. (s.f.). Edusanluis,
evaluación educativa. Recuperado el 27 de 11 de 2011, de
http://www.evaluacion.edusanluis.com.ar/
Villarroel
Fuentes, M. (2003). Evaluación educativa, elementos para su diseño operativo
dentro del aula. Revista Iberoamericana de Educación .
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