lunes, 28 de noviembre de 2011

Elementos para el diseño de la evaluación


Introducción.
Antes de comenzar a hablar sobre como diseñar una evaluación, nos parece interesante preguntarnos  ¿Qué es evaluar? Evaluar según la RAE es señalar el valor de algo. Este concepto está muy lejos de lo que se nos está inculcando ahora como la respuesta a esa pregunta, evaluar es mucho más que medir los conocimientos evaluar es obtener información acerca de los avances de los estudiantes para así poder ayudar de mejor manera a que ellos aprendan.

Una vez teniendo claro el concepto de evaluación podemos comenzar a trabajar en las herramientas para llevarla a cabo. Durante este proceso debemos tener en cuenta siempre algunos puntos, siendo el más importante el ¿Para qué evaluar? Evaluaremos para castigar, medir o incluso simplemente perjudicar a un estudiante problemático o más bien, evaluaremos para innovar y crear nuevas expectativas a nuestros alumnos.

Finalmente, y antes de que comiencen la lectura del material que hemos preparado para ustedes. Los invitamos a leer y reflexionar sobre la siguiente frase:
“Mientras el fin de la evaluación siga siendo sólo medir, calificar, comparar, clasificar, seleccionar, jerarquizar…, poco se podrá transformar a través de ella. Si se convierte en un proceso de diálogo (entre profesor y alumnos, entre padres y profesores, entre los mismos docentes…), de comprensión holística y rigurosa sobre la práctica, podrá servir para el aprendizaje y la mejora del quehacer educativo que realizan los profesores y las escuelas. Digo esto porque hay que acabar con la costumbre de que el único evaluado en el sistema educativo sea el alumno.”
   -Miguel Santos Guerra


Ubicación paradigmática y conceptual.

         Toda evaluación, sin importar el nivel de complejidad contenido en ella, está sujeta a la subjetividad del concepto de evaluación del ente evaluador. Así como también, a sus conceptos de aprendizaje, sociedad y los fines a los que la educación sirve. Es debido a esto, que antes de intentar explicar en qué consiste el acto educativo se vuelve menester, definir la metodología a utilizarse y bajo qué criterios serán analizados y socializados éstos.

          Es debido a esto, que en un afán de dar coherencia a los distintos enfoques bajo los cuales puede estar construido el instrumento de evaluación, que se proponen algunas estrategias, para ubicar conceptualmente el fenómeno. Estas estrategias son:

1.      Analizar la misión y la visión de la institución.

2.      Identificar los roles correspondientes al docente, estudiante, escuela y sociedad dentro del proyecto educativo.

3.      Reconocer la naturaleza de los objetivos abarcados dentro del plan de estudios.

4.      Analizar las acepciones conceptuales detalladas en los perfiles de ingreso y egreso propuestos en el Currículum.

5.      En última instancia, de ser necesario, es preciso revisar las estrategias y acciones detalladas en torno a la enseñanza.


Tomando en cuenta esto, se podrá ubicar la perspectiva curricular bajo la cual se llevara a cabo la evaluación.

Otro aspecto que no se debe sobrevalorar es el que nos da una visión conceptual de calidad. Ya que no es lo mismo hablar de educación bajo enfoques positivistas – humanistas, que hablar en términos cuantitativos. Es por esto que los evaluadores deben tener claro su concepto de calidad. De entre las muchas definiciones existentes del término “calidad”, es el enfoque Harvey y Green.

Estos autores dicen que la calidad se presenta en cinco corrientes: Calidad como fenómeno excepcional, calidad como perfección o coherencia, calidad como ajuste a un propósito, calidad como relación costo-beneficio y calidad como transformación.    

Un evaluador debe, considerar las distintas expresiones de calidad para lo cual es conveniente asumir una posición pragmática que permita emplear por separado varios criterios o bien, tener una actitud conciliadora intentando generar relaciones de coherencia e integralidad entre los componentes del sistema.

En busca de un contexto.

            Muchos de los problemas que existen en el proceso de enseñanza – aprendizaje se desprenden de los múltiples contextos que caracterizan al nivel en el cual se trabaja. Si a este contexto le sumamos la diversidad existente en un ambiente pluriversal como el de un colegio, en el cual se mezclan distintas ideologías de toda índole. Vemos la necesidad de lograr un consenso entre las ideas, para así poder comprender los alcances de este fenómeno.

            En base a esto es fácil comprender la forma en que cada grupo de estudiantes y profesores muestran muchas variables, las cuales explican su práctica educativa.  Es por esto que antes de realizar una evaluación se debe contar con información sobre el grupo en el cual se trabaja, esta información la podemos individualizar como:


-        Perfil de ingreso, es importante hacer hincapié en su origen geográfico y cultural, su estrato social y económico y su personalidad. Además de tener nociones de su desempeño académico mostrado hasta ese momento.

-        Identificar el tipo de escuela de procedencia, ya que es muy necesario saber la perspectiva pedagógica bajo la cual está sustentada su formación previa.

-        Identificar claramente los estilos de aprendizaje tanto del estudiante, como del grupo en general.

-        Hacer un diagnóstico de los hábitos de estudio que posee el estudiante.

-        Conocer la forma en la cual los otros profesores abordan la materia.


Ninguna evaluación debe realizarse fuera de los márgenes bajo los cuales se rige la institución.


Objetivos a tener en cuenta al evaluar.

          La educación en general puede estar orientada hacia distintos puntos, dependiendo de a qué resultados se está apuntando. Es por esto, que antes de evaluar se deben contestar las siguientes preguntas:

-        ¿Para qué evaluar? Nos dice a qué apunta la evaluación.

-        ¿A quién van dirigidos los resultados de la evaluación? Clarificar quienes van a ser los receptores de la información obtenida en la evaluación.

-        ¿Qué evaluar? Tomando en cuenta el para qué evaluamos, debemos buscar un conjunto de ítems que nos permita obtener información fidedigna.

-        ¿Con qué nivel de profundidad? Aquí se define cual es el alcance que va a tener la evaluación.  


         Una vez respuestas estas preguntas, podremos pasar a ver el cómo, cuándo y dónde evaluar. Debemos dejar en claro que el objetivo de la evaluación es y será siempre el de aportar elementos para saber bajo qué condiciones se están llevando a cabo los procesos educativos.



Eligiendo la estructura a utilizar.

            Existe una variada gama de estructuras de evaluación, por lo cual es necesario tener claro a que se está apuntando al evaluar. En este texto nos hemos centrado en el modelo contexto-entrada-proceso-salida. Siendo la entrada los “insumos” a utilizarse y la salida el “producto”.

            Evaluación con base en el producto: llamaremos evaluación con base en el producto a la evaluación que está enfocada en la obtención de resultados, más que en lograr un real aprendizaje en los estudiantes. Al estar apuntada a los resultados y ser estrictamente cuantitativa es una muy buena herramienta para fines estadísticos, pero no ayuda mucho a la hora de ver los procesos de los alumnos.

            Evaluación con base en el proceso: también es llamada evaluación formativa. Al utilizarse durante el proceso, facilita la detección de fallas y tiene como función primordial ir orientando el proceso enseñanza-aprendizaje ayudando a dar retroalimentación a los estudiantes.

            Es importante destacar, que en los dos casos anteriormente nombrados es muy importante las condiciones iniciales. Ya que son ellos los que determinan los pasos a seguir para lograr guiar de buena manera a los estudiantes.

            Finalmente, nos es importante destacar (y repetir) que siempre antes de cualquier proceso evaluativo es necesario hacerse la siguiente pregunta:

            ¿Para qué evaluar?

Los evaluadores y el ambiente de la evaluación.

El evaluador siempre debe ser apoyado por un experto con la finalidad de no caer en ambigüedades e imprecisiones, cuyo experto es quien da una visión más amplia y prospectiva del proceso educativo. Al no efectuarse las evaluaciones bajo esta condicionante se genera interpretaciones erradas que conllevan a al caos. 

En cuanto al ambiente donde se ejerce la evaluación, se debe tener en claro que este es cambiante y por ello se debe prestar atención a los tiempos y formas de aplicar la evaluación, ya que a modo de ejemplo no es lo mismo evaluar el desempeño de alumnos y docentes después de concluir un semestre a que se aplique cuatro meses después de haber finalizado este.

Instrumentos de evaluación y temas afines.

Unos de los desafíos del evaluador es como interrogar fidedignamente la realidad. Los resultados de muchos trabajos de evaluación fracasan por no saber interpretar lo que realmente interesa del fenómeno, también debemos tener en cuenta que no existe ningún instrumento que mida el cien por ciento lo que dice medir. Por lo cual daremos a conocer algunas recomendaciones para logran un mayor control de las estrategias y acciones sobre este campo.

En primer lugar se debe considerar que los instrumentos deben orientarse a medir o valorar, siempre obedeciendo al referente pragmático en que se encuentre inmerso, por lo cual se deberá establecer dimensiones cuantitativas y cualitativas en donde se defina el grado de intensidad y la dirección con el cual se abordaran, para lo cual se dan estas opciones:

-        Exploratorias: Caracterización de una variable.

-        Descriptivas: Estudio de una variable en una constante.

-        Correlaciónales: Relación e interacción entre dos o más variables.

-        Explicativas: Asociación.

Con el objetivo de orientar al administrador educativo, se dará a conocer categorías, dimensiones e indicadores para la evaluación de docentes y alumnos.

Categorías.

Son los conceptos generales que nos permiten identificar las características o propiedades fundamentales del objeto a evaluar.
Ejemplo: Profesionalismo docente, rendimiento académico de los educandos, proceso enseñanza aprendizaje, calidad del proceso administrativo, entorno social, formación de egresados.

Dimensiones.

Son los componentes que pueden integrar a cada categoría.
Ejemplos:


-        Docentes: Curriculum académico, aptitud social y personal, opinión de los alumnos, nivel de actualización, habilidades para la docencia, practica educativa, entre otros.


-        Alumnos: Nivel de habilidades para las ciencias, nivel de capacidades, perfil psicoeducativo, nivel de estilos de aprendizaje, entre otros.


-        En ambos casos: Compromiso institucional, nivel de empatía y organización productiva, entre otros.

Indicadores.

Son las características distintivas del objeto de estudio, que a partir de ellas se obtienen los datos necesarios para la evaluación. Expresan la operación de las variables contenidas en la evaluación y son estos los que construyen los instrumentos de medición.

También existe una estrategia eficaz en la práctica, que es la de elaborar una matriz de evaluación, la cual se construye en base a las categorías, dimensiones e indicadores. 

Categoría: Profesionalismo Docente.
Dimensión: Practica Educativa.
Tipo de Evaluación: Diagnostica, formativa o sumativa.
Indicador
Tipo de variable
Definición conceptual
Definición operativa
Nivel de medición
Tipo de estudio
Criterio de apreciación
Técnica de evaluación
Manejo de datos
Supervisión de tareas didácticas y practicas pedagógicas.









Ya seleccionadas las categorías, dimensiones e indicadores, se debe elegir el instrumento que alcance amplios niveles de confiabilidad y validez en los resultados, un ejemplo de esto es la existencia de una gran cantidad de test, pruebas, cuestionarios, etc. que reúnen estas condiciones. Existe un practica para lograr buenos resultados, que consiste en aplicar el instrumento a un grupo reducido de personas pudiendo detectar cualquier falla, para luego corregirlo y volviéndolo a aplicar, luego de la obtención final de los resultados y si estos cumplen con el objetivo de la evaluación, se procederá a aplicarlo a los demás grupos o población.

Los sujetos de evaluación.

Cuando se tienen claros los propósitos de la evaluación se esta en condiciones de identificar al sujeto a evaluar, ya que serán los informantes clave y depende de ellos el éxito del proceso evaluativo. Hay ocasiones en donde el evaluador debe adecuarse a los resultados, pero esto no significa que se este errando. Estos son algunos casos donde esta estrategia es válida:


-        Al evaluar el desempeño académico del docente: Aquí se seleccionan a los alumnos regulares, ya que estos son los que mejor conocen y valoran el desempeño.


-        Al evaluar didácticamente una actividad práctica: Se selecciona a los educando que siguen todas las indicaciones y finalizaron el proceso.


-   Al evaluar el nivel de aprovechamiento académico de los educandos: Se analiza las calificaciones, bitácoras de clase, reportes de prácticas, tareas, etc. solo de los que tuvieron un cien porciento de asistencia y participación.


-        En estudios de casos: Se evalúa la causa de reprobación o éxito académico, aquí se consideran a los educandos que hayan reprobado o que hayan obtenido excelentes calificaciones.

También se recomienda, una vez seleccionados a los educando que se le aplicara la evaluación, elegir uno al azar, para observar cómo influye en el resultado.


Comentarios finales.
 
Para el logro de un buen resultado y aplicación de cualquier diseño de evaluación dentro del aula, el evaluador debe conocer en su totalidad el concepto de evaluación y manejar el conocimiento necesario para saber cómo diseñar una herramienta que este situada dentro del contexto existente, para una buena ejecución este tiene que ser asesorado por un experto, con el objetivo de no caer en errores y  ambigüedades

También debe tener en consideración que el contexto está en constante cambio y que es heterogéneo, por consiguiente este deberá crear o modificar las herramientas para que siempre se logre captar lo que se busca en la evaluación y mantener la motivación de los educandos, ya que al enfrentarlos a variadas formas de evaluación también podemos evaluar su estilo de aprendizaje y así ayudar a desarrollar sus distintas capacidades.

Además de lo anterior, el docente debe tener la capacidad (y los medios) para evaluar su propio desempeño, pues así podrá corregir posibles errores que le estén llevando a cometer malas prácticas evaluativas y educativas en general. 

Bibliografía.

Christin, A. (s.f.). Edusanluis, evaluación educativa. Recuperado el 27 de 11 de 2011, de http://www.evaluacion.edusanluis.com.ar/
Villarroel Fuentes, M. (2003). Evaluación educativa, elementos para su diseño operativo dentro del aula. Revista Iberoamericana de Educación .